Ir al contenido principal

MARIANO FORTUNY

Huérfano desde muy niño, su abuelo fue su tutor y su mejor valedor en sus primeros años y en su juventud
temprana, favoreciendo su formación artística con el pintor reusense Domènec Soberano. También trabajó con el platero y orfebre miniaturista reusense Antoni Bassa, quien influirá en la minuciosidad que caracterizará en el futuro su pintura.
En 1852 se trasladó a Barcelona en compañía de su abuelo. Allí entró a trabajar en el taller del escultor Domingo Talarn, quien, satisfecho con los avances de su joven alumno, le gestionó una pequeña pensión de la Obra Pía y la matrícula gratuita en la Escuela de Bellas Artes de La Llotja, donde recibirá por primera vez formación oficial. Sus maestros en la Escuela serán Pablo Milà y Fontanals, Luis Rigalt y Claudio Lorenzale, algunos muy influidos por el llamado «purismo nazareno».
En 1858 se trasladó por primera vez a Roma con una pensión de la Diputación de Barcelona, donde entablará amistad con otros artistas españoles en la ciudad como Eduardo Rosales o Dióscoro Puebla. En Roma conoció también varios artistas italianos, entre todos Attilio Simonetti (1843-1925) se volvió su discípulo y amigo fraterno.
En 1860 estalló la guerra de España contra Marruecos, y la Diputación de Barcelona encargó a Fortuny que viajara a este país con el ánimo de convertirse en cronista gráfico de la contienda en compañía de Pedro Antonio de Alarcón. Allí se integraría como pintor en el regimiento del general Juan Prim, también originario de Reus.
África va a suponer un descubrimiento para Fortuny, deslumbrado por la luz norteafricana y encandilado por las planicies abiertas, las luces y los habitantes de Marruecos, llegando incluso a aprender nociones de árabe para integrarse mejor en el contexto. Se liberará desde este momento de convenciones y academicismos, sintiéndose atraído intensamente por los temas orientales. Como consecuencia esa estancia, Fortuny pintó algunas de las obras más significativas de su producción, como La batalla de Tetuán (Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona).
Tras su regreso a Europa volvió a Roma. Contrajo matrimonio con Cecilia de Madrazo, hija del pintor Federico de Madrazo y hermana del también pintor Raimundo de Madrazo, con quien Mariano Fortuny llegaría a establecer una íntima amistad.
Poco después pintó uno de sus cuadros más famosos: La vicaría, inspirado supuestamente en la vicaría de su parroquia en Madrid, pero que muchos identifican como la vicaría de la prioral de Sant Pere de Reus. Théophile Gautier lo alabó extraordinariamente, lo que contribuyó a incrementar su fama. El marchante Goupil compró el cuadro por 70.000 francos y no lo quiso exponer por miedo a estropearlo, hasta que lo revendió por 250.000 francos.
Hacia 1870 se trasladó a París, donde contempló las obras del Museo del Louvre, y del Museo de Luxemburgo, interesándose especialmente por artistas como Horace Vernet, Eugène Fromentin, Alexandre Decamps y, muy especialmente, Eugène Delacroix.
En 1868 los Fortuny se instalan en Granada, donde pintará diversas obras y hacia donde atraerá a algunos de sus amigos de París, como Martín Rico, Jules Worms o el bilbaíno Eduardo Zamacois (quien, finalmente, moriría en Madrid antes de llegar).
Viajó brevemente a Londres, y después a Nápoles y a la pequeña localidad de Portici, en el sur de Italia. Finalmente el 9 de noviembre de 1874 volvió a Roma, donde murió el 21 de noviembre.
En abril de 1875, los cuadros que aún se encontraban en su estudio y los diferentes objetos que que Fortuny había reunido en su colección privada fueron subastados en el Hotel Drouot de París, alcanzando ya entonces precios desorbitados.
A pesar de su muerte a los 36 años, su estilo y su obra le definen como un auténtico genio que marcó indeleblemente a toda una generación de pintores europeos, y que pudo revolucionar la pintura española de haber seguido vivo, tal como se demuestra en el estilo de sus últimas obras como Desnudo en la Playa de Portici o Los hijos del pintor en un salón japonés (ambas obras en el Museo del Prado).
Su corazón fue enterrado en Reus, su localidad natal, en la prioral de Sant Pere. En Reus, asimismo, se dio su nombre al teatro principal de la ciudad (el Teatro Fortuny, aún existente), una plaza (la Plaza del Pintor Fortuny, más conocida como Plaza del Condesito, personaje protagonista de una de las más populares acuarelas del maestro) y más tarde a una avenida.
Su hijo Mariano Fortuny y Madrazo fue un notable pintor, escenógrafo y diseñador.ç
Obras.-
Jardín de la casa de Fortuny.-Originalmente la tabla sólo mostraba el jardín de la casa de Fortuny en Granada pero a la muerte del artista en 1874 su cuñado, Raimundo de Madrazo, añadió las figuras del perro y Cecilia, personalizando de alguna manera la escena y firmando el trabajo. Las colaboraciones entre ambos cuñados se dieron en más de una ocasión - el Museo del Prado guarda dos pequeños cuadros que certifican este asunto - aunque desconocemos si esta obra fue fruto de colaboración o Madrazo añadió las figuras por gusto. Independientemente de este tema, la escena goza de todas las características típicas de Fortuny, interesándose por la luz, enlazando con el Impresionismo incluso al aplicar la sombra de colores. A pesar de primar la iluminación en la composición, no se olvida el artista de presentar todos los elementos del jardín con una minuciosidad casi caligráfica como se observa en las piedras, la textura de las plantas, los árboles o los tiestos, conjugando dos estilos aparentemente opuestos para crear una fórmula particular de trabajar. El color es captado en su máximo esplendor, resaltando sus brillos y su viveza gracias a la luz mediterránea que más tarde popularizará Sorolla. La verticalidad de la escena viene determinada por los árboles, que tienden a crear un efecto ascendente, contrastando su colorido con la tapia y el cielo. El resultado es una pequeña obra maestra.

Comentarios

Entradas populares de este blog

ARQUITECTURA ROMÁNICA

Introducción El Arte Románico comienza en el siglo XI, a partir de la abadía de Cluny. Se difunde por las peregrinaciones y llega hasta el siglo XII. Es un arte didáctico que pretende la educación religiosa del pueblo. La arquitectura es el arte por excelencia, a la que se subordinan todas las demás. Arquitectura El templo es la obra fundamental del románico. Es el cuerpo de Cristo, la casa de Dios, la imagen de la Jerusalén celeste. Templo Románico partes Los elementos sustentantes más destacados son: el muro, el pilar y la columna. Los capiteles se decoran con relieves de los temas comunes. Capitel Románico Las primeras cubiertas son de madera y planas. Luego se empleará la bóveda, tanto de cañón como de arista. Para ello se emplearán los arcos fajones, que se reforzaran por el exterior con contrafuertes. No faltan las cúpulas, que se erigen sobre trompas, aunque también las hay sobre pechinas. Cubierta En las iglesias de peregrinación aparece la tribuna o triforio . Domi...

CARACTERISTICAS ARQUITECTURA VISIGODA

Los visigodos se hacen presentes en España a principios del siglo V, si bien no consolidan por entero su condición de gobernantes del reino hispano-visigodo hasta un siglo después. Las manifestaciones artísticas de este pueblo germano asentado en la Península Ibérica, en especial las de carácter arquitectónico, no se producen plenamente hasta entrado el siglo VII, pudiéndose hablar a partir de este momento y con propiedad de un arte visigodo. Arquitectura visigoda Del siglo VI casi sólo cabe mencionar la pequeña iglesia de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Aunque muy deteriorada, muestra una planta de nave única que termina en un ábside. Del siglo siguiente son las de San Pedro de la Nave, San Juan de Baños, Quintanilla de las Viñas, cuya traza se repetirá luego en otros templos posteriores pertenecientes al «estilo de repoblación» (mal llamados «mozárabes»), como son, por ejemplo, la iglesia de San Cebrián de Mazote (Valladolid), el Monasterio de San Miguel de Escalada (León), l...

ESCULTURA ETRUSCA

Los artistas etruscos eran artesanos de gran habilidad. Ejecutaban piezas (estatuas, cerámica, espejos, cajas, etc.) de gran calidad y maestría en terracota, una caliza muy porosa llamada toba, barro, bronce y metal. Desarrollaron también piezas de joyería (en oro, plata y marfil) y una cerámica negra llamada bucchero. En el «Museo Archeologico Nazionale Etrusco della Città di Chiusi» pueden verse gran numerosas urnas funerarias, jarrones decorados con figuras negras y cerámica de bucchero, así como estatuillas de bronce. Igualmente pueden verse unas seiscientas urnas funerarias, de terracota y también de alabastro, en el Museo Guarnacci de Volterra. Era una escultura fuertemente influida por modelos griegos, aunque no llegara jamás al mismo nivel de armonía y perfección que las estatuas atenienses o tebanas. No obstante, presenta algunas características singulares, como el naturalismo en la representación de rostros, que posteriormente transmitió a los romanos. El genuino busto etrus...